Un eclipse para reflexionar

Decisión consciente o dejarse llevar por el rebaño

Mind Jorge

8/13/20262 min read

Durante los días previos al eclipse observé cómo crecía la expectación. Todo el mundo hablaba de dónde verlo, qué gafas comprar o cuál sería el mejor lugar para contemplarlo.

Y reconozco que, cuando veo a tantas personas caminando en una misma dirección, algo dentro de mí se detiene.

No porque crea que hacer lo mismo que los demás esté mal. Ver el eclipse no convierte a nadie en parte de un rebaño. Pero sí me parece interesante preguntarnos desde dónde tomamos nuestras decisiones: ¿quiero vivir esta experiencia porque realmente me nace o porque todo el mundo dice que es algo que no me puedo perder?

Esa pregunta me llevó a decidir que no quería desplazarme ni buscar el mejor lugar para verlo. Y, cuando lo compartí, sucedió algo curioso: algunas personas reaccionaron como si mi decisión fuera una crítica hacia las suyas.

Aparecieron burlas, insultos y comentarios que intentaban convencerme de que estaba equivocado. Como si ante un acontecimiento así solo existiera una manera correcta de actuar.

Y creo que esto dice mucho de nuestra relación con lo diferente. Nos gusta hablar de libertad, pero no siempre llevamos bien que alguien utilice esa libertad para elegir algo que nosotros no elegiríamos. A veces, una decisión diferente nos incomoda porque la interpretamos como un cuestionamiento de la nuestra.

Finalmente, decidí vivir el eclipse. Pero quise hacerlo a mi manera.

En lugar de contemplarlo únicamente como un espectáculo visual, decidí sentarme a meditar y tratar de sentirlo. Percibir cómo cambiaba la luz, la temperatura, los sonidos y las sensaciones de mi cuerpo. Estar presente ante lo que estaba sucediendo sin necesidad de perseguir una imagen concreta.

Mi decisión no fue mejor que la de quienes viajaron para verlo, se reunieron con amigos o buscaron el lugar perfecto para fotografiarlo. Tampoco se trata de llevar la contraria por llevarla ni de hacer algo diferente para sentirnos especiales.

Se trata de escucharnos.

De detenernos un momento antes de actuar y preguntarnos: «¿Cómo quiero vivir yo esta experiencia?». Después, quizá decidamos hacer exactamente lo mismo que los demás. La diferencia es que no lo haremos arrastrados por la inercia, sino desde una elección consciente.

El eclipse fue presentado como un acontecimiento único. Algo irrepetible que merecía toda nuestra atención. Y eso me llevó a pensar: ¿qué ocurriría si mirásemos nuestra vida de esa misma manera?

Porque este día también es único. Esta conversación, este paseo, esta respiración y el tiempo que compartimos con las personas que queremos no volverán a repetirse exactamente igual.

Durante muchos años viví esperando al siguiente acontecimiento. El próximo concierto, la próxima película, el próximo viaje o cualquier otra experiencia que rompiera con la normalidad. El presente parecía simplemente el espacio que tenía que atravesar hasta que llegara algo verdaderamente interesante.

Ahora intento relacionarme con la vida de otra manera.

No necesito que cada momento sea extraordinario, pero sí trato de estar lo suficientemente presente como para descubrir que cada instante contiene algo que nunca volverá. A veces es una luz determinada, un sonido, una sensación o simplemente la conciencia de estar vivo.

Quizá no podamos vivir todos los días como un espectáculo. Pero sí podemos dejar de tratarlos como un tiempo de espera.

Podemos mirar la vida como miramos aquel eclipse: sabiendo que está sucediendo una sola vez y permitiéndonos, instante tras instante, dejarnos maravillar.

Contacto

info@mindjorge.com

Redes sociales
¿Quieres recibir contenido exclusivo?

+34 696 181 152

Certificados

© 2026 Mind Jorge · Todos los derechos reservados

Aviso Legal | Política de Privacidad | Política de Cookies

Los contenidos de esta web tienen carácter informativo y educativo y no sustituyen el asesoramiento de profesionales sanitarios cualificados.